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La Premonición
Titulo: Amor y Odio
Fandom: Historia Original
Palabras: 363 palabras
Notas: esto lo escribí de noche, en medio de un pequeñísimo arranque de inspiración. Salió medio raro, pero eso fue lo único que pude arrancarle a mi adormilada mente. Aunque no aparece el fandom, está basado, más o menos, en mi historia original titulada Entre el Amor y el Odio. Pero no crean que el nombre de los personajes provienen del título xD.


Amor y Odio salieron un día de paseo. Amor, la cual había sufrido y sufrido por culpa de Odio, ya no se sentía ni cómoda ni feliz estando a su lado. Lo quería, era cierto, pero después de todo lo que él le había hecho, ya no le quedaban ganas de fingir que todo estaría bien. Ella sólo se resignaba a su destino.

Odio, en cambio, odiaba a Amor, o por lo menos eso era lo que decía. Y la odiaba por amarla tanto, por haber sucumbido ante ella. Por haber sido débil. Y, para desquitarse, le hacía la vida imposible a la pobre Amor, que no se lo merecía.
Pero si tantos problemas habían entre ellos, ¿por qué estaban juntos, paseando por el parque, como si fuesen una pareja feliz? La respuesta es simple: porque otra persona los obligaba a hacerlo. Porque otra persona, a la cual le convenía que Amor y Odio estuviesen juntos, estaba tratando de juntarlos sin antes haber limado las asperezas que los separaron. Gran error.

¿Y quién salía perjudicado con todo eso? Amor, por supuesto. Porque Amor siempre es la que sale lastimada cuando alguien sólo piensa en sus intereses y no piensa en los demás. Porque Amor es delicada, sensible y vulnerable aunque a veces aparenta ser capaz de cruzar mares y tierras por su amor. Porque Amor es siempre la víctima. Porque a Amor es a la que siempre le destruyen el corazón al final del día, mientras Odio se regodea en la miseria en la que se ha convertido su vida gracias a su odio hacia Amor.

Pero ellos fingen que todo está bien entre ellos. Delante de todas las personas que se cruzan con ellos rumbo al parque, son realmente una pareja de enamorados. Y en realidad lo son, aunque el amor que ambos sienten por el otro ya está bastante dañado.

Pero a la persona que los estaba uniendo no le importaba eso. Mientras ellos siguiesen siendo tan buenos actores, tanto que fuesen capaces de llevar esa farsa al altar la semana entrante, ella estaría bien. Todo estaría bien. Dinero lograría sus objetivos, aunque eso significase la destrucción de la pobre Amor.
La Premonición

Titulo: Campo vs Ciudad
Fandom: original
Palabras:272 palabras


Jessica estaba aterrada. La sola idea de dejar su casa en el campo para regresar a la ciudad la enfermaba. Sabía que no tenía más opción que resignarse a la idea de que tarde o temprano tendría que volver a esa jungla que la mayoría de personas llamaban “la gran ciudad”. A ese lugar en el cual lo único que se podía respirar era caos.

Ese lugar era tan diferente del campo. Era ruidoso, las calles estaban abarrotadas a más no poder de personas que se movían de un lado al otro parsimoniosamente. Los vehículos circulaban por las amplias carreteras dejando un rastro de asfixiante humo negro. El cielo estaba igual de gris que los altos edificios que estaban a cada lado de las aceras. Edificios que parecían que con sus grandes antenas, rasgaban el cielo. Las nubes, cargadas de electricidad, amenazaban con descargar un torrencial en cualquier momento pero eso a nadie parecía importarle; nadie estaba pendiente de esas cosas.


Además, no tenía el verdor del campo, no se escuchaba el trinar de los pájaros en la mañana, ni sus habitantes eran calidos y amigables y mucho menos el sol brillaba con la misma intensidad que en el campo. Eso era lo más lamentable de todo.

Jessica se recostó sobre el pasto, bajo la sombra de un gran árbol. No quería regresar, no quería volver a vivir en ese lugar. No quería volver a pasar por el estrés que conlleva vivir en un lugar así. No. Ella era una criatura libre, una criatura a la que le gustaba vivir en un mundo de color y no en esa espantosa jungla gris.
La Premonición



Titulo:
Al Final Del Camino
Rating: ATP
Palabras: 498
Fandom: Original


Caminar, correr, conducir por esta desolada vía bordeada por frondosos y verdes árboles, significa lo mismo para mí. Estoy encaminándome hacia ti, hacia tu encuentro. Estoy dejando todo lo que conozco para emprender un viaje sin retorno por un camino desconocido hacia un lugar jamás visto por mis jóvenes ojos.

No me importa ir en contra de lo que se esperaba de mi; no me importa no saber lo que voy a encontrar al final del camino; no me importa que la noche caiga sobre mi como un manto negro y pesado, trayendo consigo un sin numero de peligros y peripecias que atenten contra mi vida. Solo me importa que toda esta travesía —que apenas empezó y que para mi impaciente persona ha parecido eterna— al final no haya sido en vano y que pueda encontrarle antes de que la desolación que nació después de su inesperada partida, termine de consumir mi débil y desgastada alma.

Sigo conduciendo por este sinuoso camino de doble vía sin que me sorprenda el hecho de que el otro lado de la carretera estuviera completamente vacío. Esa parecía ser una ruta vetada o quizás una de esas viejas carreteras que muy pocas veces se suelen tomar. Para mi era la ruta de transición entre lo conocido y lo desconocido, entre lo convencional y lo no convencional. Entre mi dolorosa existencia y la posibilidad de recuperar ese halito de vida arrancado de mi ser sin piedad, dejando en mi pecho un enorme y sangrante agujero. Esa vieja carretera era, sin más, mi última esperanza.

Sintiendo como la desesperación hacia nido en mí ser, fije mi vista en el pequeño reloj del tablero del auto. Los minutos avanzaban tan lentamente obligando a que todo el mundo se moviera de tal forma que su inusual lentitud no se perdiera. Pise el acelerador con algo de brusquedad en un vano intento de acelerar el movimiento del tiempo… o quizás fue un acto reflejo de mi subconsciente que veía en un aparatoso accidente en medio de la nada, la solución a mis problemas.

No quiero que todo termine así. No quiero morir estando tan lejos de él, mi único y verdadero amor. No quiero morir cuando la posibilidad de volver a ser feliz, de volver a besar sus labios y de estrechar su cuerpo entre mis brazos estaba tan cerca y a la vez tan dolorosamente lejos.

Sigo avanzando, deseando con todas mis fuerzas que toda esta pesadilla termine pronto, que me estés esperando con los brazos abiertos y con una gran sonrisa en los labios. Que nada nos impida estar juntos y ser felices, como antes.

Piso el acelerador una vez más al ver un resquicio de luz al final de la curva. ¡Estaba llegando, estaba cada vez más cerca del final del camino! La luz se hizo cada vez mas intensa hasta que me fue imposible mirar hacia el frente. No tuve que taparme los ojos porque después… todo fue oscuridad. Ahí termino mi viaje.
La Premonición
Titulo: Muerte
Fandom: Original
Palabras: 128 palabras
Notas: en realidad este drabble lo hice pensando un poco en mi historia original “La Premonición” pero hay cosas como que al final no cuadran mucho con la trama. Pertenece a la Tabla Muerte del foro Retos Ilustrados

Morir. ¿Qué significa la muerte? ¿Qué significa morir? ¿Qué importancia tiene la muerte para alguien que ni siquiera está viviendo, para alguien que solo se limita a respirar?

La muerte, para ella, es solo el puente hacia la inmortalidad. Es solo a la liberación de su alma y el pago a su cuerpo por haber pasado por tanto tormento.

Es la brillante puerta de luz que le daría salida de esa habitación en penumbras en la que se había convertido de su vida.

La muerte, la fuerte convicción de que moriría algún día, era lo único que impedía que perdiera el último rastro de cordura que le quedaba.

Y por suerte, contrario a los demás, ella no se preocupaba por morir, como tampoco se había preocupado por nacer.
La Premonición

Titulo: Tentación
Palabras: 433 palabras
Notas: este drabble pertenece a la tabla “pecados capitales” del foro “Retos Ilustrados”. Quedó horrible. H-O-R-R-I-B-L-E, pero esto es lo que hay.

Ahí están, esperando por mí en el refrigerador. No son míos, lo se, pero no puedo evitar desearlos. No puedo evitar querer engullirlos hasta que no quede el más mínimo rastro de ellos. Y ella, la dueña, compartió algunos conmigo… pero aún quiero más. Saber que están ahí y que no son míos, me hace desearlos aun más.

Me deslizo de la cama, me calzo las sandalias y me dirijo a la cocina con un solo pensamiento en la mente: los chocolates de mi molesta hermana. Abro la puerta del refrigerador y los veo, justo en el centro de una de las bandejas. Y parecen refulgir para mi con una extraña luz, incitante, prometedora.

Estiro la mano para tomarlos pero me detengo a mitad de camino. No puedo tomarlos, no son míos, así que desvío mi mano de esa dirección y la dirijo a una pequeña botella de agua.

Abro la botella con desesperación, sintiéndome acalorada y nerviosa, y tomo de esta con avidez, como si el líquido en su interior pudiese calmar mi ansiedad. Cuando me canso de tomar agua, tapo la botella y la coloco contra mi frente para que el frescor de ésta me refresque. Cierro los ojos y respiro profundo, mientras apoyo mi espalda del refrigerador.

“Tómalos. Nadie se va a dar cuenta”— me dice una voz en mi cabeza— “Por lo menos toma uno” —Insiste— “Son muchos. ¿Crees que ella va a ser tan bárbara de haberlos contado antes de dejarlos ahí? Además, tú no eres la única que vive aquí. No creo que ella vaya a pensar que fuiste tu…”

La voz de mi cabeza me incita a que lo haga. Me empuja a hacerlo. Y yo no puedo detenerme cuando abro el refrigerador para poner la botella de agua en su lugar y tomo el paquete de M&M’s Peanut y saco uno.

“Solo uno”, me había prometido, pero no puedo evitar perder la cordura cuando pruebo el delicioso sabor del chocolate. Antes si quiera de darme cuenta, tengo el paquete vacío en mi mano derecha. Pero no me importa. ¡Los chocolates estaban tan deliciosos…!

Satisfecha, cierro los ojos y recuesto mi espalda del enorme y frío refrigerador, el cual se ha convertido en mi sostén esta noche, disfrutando de la sensación que produce el chocolate en mi cuerpo.

Cuando vuelvo a abrir los ojos, está mi hermana frente a mí, con los brazos cruzados, furiosa, dispuesta a regañarme y sermonearme sobre el “no tomar lo que no me pertenece”.

Hago el esfuerzo por no reír. No importa que me regañe; mi atrevimiento ha valido la pena.
La Premonición

Titulo: Lo que siento en estos momentos
Palabras: 346 palabras
Notas: este drabble pertenece a la tabla “pecados capitales” del foro “Retos Ilustrados”. Está un poco raro porque lo escribí en un momento de enojo. Créanme, parte de lo que dice ahí es lo que sentí en esos momentos. No todo, eh. No vayan a pensar mal de mi xD

La siento crecer dentro de mi pecho, asfixiándome, contaminando mi sangre. La siento reprogramando mis neuronas para que solo procesen una palabra: odio. Mis manos forman puños, las uñas se clavan cruelmente en mis palmas, hiriéndome. Mi rostro se contrae en una terrorífica expresión que delata como me siento.

Tengo ganas de patear y golpear a alguien. Quien sea. Tengo ganas de destruir todo lo que llega a mis manos. Mi corazón palpita fuertemente, reclamándome por no tomar la justicia en mis manos. Por no destripar a esa persona y dejarla morir lentamente en medio de la calle, bajo la imperiosa y fría lluvia.

Cierro los ojos y me imagino la escena; su rostro convertido en una mascara de terror y horror, su enorme cuerpo tendido en medio de la calle, la lluvia mezclándose con su sangre, limpiando la sangre en mis manos. Mi risa resonando por todas partes, como un escalofriante eco.

Tengo sed de sangre. Su sangre. Quiero verle suplicando, llorando, sangrando. Quiero que pague por todo lo que ha hecho con tantas ganas que duele. Quiero que muera, porque su existencia solo sirve para provocarme dolor. Quiero ver su sangre salpicando por todas partes, sus gritos de agonía retumbando en las paredes de esta inmunda y mugrienta casa. Quiero que por un glorioso momento sienta lo que yo he sentido desde el preciso instante en el que vino al mundo.

Lentamente mis manos se van abriendo, permitiéndome ver las cuatro marcas sangrantes en forma de media luna que tengo en las palmas. Mi corazón sigue latiendo rápido y fuerte pero ya no me provoca esa molesta sensación en el pecho. Mi respiración es mas pausada y relajada, y las increíbles ganas de destrucción que había sentido, menguan un poco, lo suficiente como para que no destruya mi habitación.

Me pongo los auriculares y trato de concentrarme en la música que tengo en mi lista de reproducción del Ipod, pero ni siquiera mi canción favorita de Nightcore logra hacerme olvidar las palabras que rebotan en mi cabeza, provocándome dolor.

Ira. Venganza. Dolor. Muerte… Sangre.
La Premonición
Titulo: Si y no. Esa es la cuestión

Fandom: Original

Palabras:
367 palabras


Si alguien me pregunta si estoy enamorada, lo mas seguro es que le responda “si y no”.


Sí, porque es cierto. Porque estoy perdida y locamente enamorada de alguien. Porque no puedo evitar desear enredar mis dedos en su alborotado cabello, o que él me estreche entre sus brazos y que no me suelte nunca.

Sí, porque no puedo evitar desear que me bese hasta la saciedad, hasta que duela. Porque la sola mención de su nombre hace que mi corazón se enloquezca y empiece a repiquetear como loco dentro de mi pecho. Porque cuando lo veo, siento mariposas revoloteando en mí estomago y un ligero temblor se apodera de mis manos y rodillas, haciéndome más torpe de lo que ya soy.

Y porque no puedo evitar desear que él me haga suya una y otra vez, hasta que terminemos dormidos abrazados por el cansancio. Porque no puedo evitar desear acariciarlo y que el haga lo mismo con cada curva de mi cuerpo.

Y diría que no, porque lo que siento está mal y yo lo sé. Porque no debería amarlo… no a él. Porque no está bien quererlo de la forma en la que lo hago. Porque no está bien desearlo con tanta intensidad. Porque él es un imposible, alguien que jamás voltearía a verme aunque me tuviese al lado con la cara pintarrajeada como un payaso.

Porque él es un amor prohibido y yo lo se. Porque está mal el hecho de que haya fijado mis ojos en él y por la simple y llana razón de que no debería y punto.

Pero el corazón —principalmente el mío— es torpe, idiota y miope. No vio ni se dio cuenta de que los no pesaban mas que los sí. Porque no captó las indirectas que constantemente le enviaba mi cerebro.

Mi corazón es tan o mas estúpido que yo.

Y, al final, yo no puedo hacer mas que resignarme a la idea de que, hasta que a mi estúpido y enamoradizo corazón no le de la gana de derribar el altar que levantó en su honor, yo no puedo hacer nada. Nunca podré hacer nada porque, aunque mi corazón es estúpido, es más fuerte que yo.
La Premonición
Titulo: Cuando no sabemos diferenciar la realidad de una ilusión
Fanfom: Historia Original
Tabla: Simbólica
Prompt: 01. Ilusión
Nota: pertenece a la Tabla Simbólica de la comunidad 30vicios.


Estaba emocionado, para que negarlo. Ese viaje le hacia mas ilusión en esos momentos que cualquier otra cosa en el mundo. ¿El motivo? Que estaría lejos de su familia durante todo un mes, en un lugar totalmente libre de contaminación, ruido y gente molesta que lo único que buscaba era joderle el día y la vida (porque había que admitirlo, su familia era un asco).

Si, esas serían unas buenas vacaciones anticipadas y no podía evitar sentirse feliz por eso.

Ya con la maleta lista y la fuerte convicción de que todo saldría bien y que se la iba a pasar en grande, se dispuso a bajar las escaleras para dirigirse al colegio en donde lo estarían esperando los profesores y los demás alumnos que como él, se irían de viaje. Los profesores, a pesar de que también irían al viaje, no serian un problema porque los cuatro que iban (dos mujeres y dos hombres) eran los mas jóvenes de todo el plantel y eran los que, afortunadamente, se llevaban mejor con los estudiantes.

No habían motivos para sentirse mal ni para preocuparse, ¿o si?

Al llegar al hall, se llevó una gran sorpresa al ver a su prima Emily esperándolo. Él, como era de esperase, se preguntó que hacia ella ahí pero al ver su maleta comprendió todo: ella iría también al viaje. Si no era eso, pensaba quedarse en su casa mientras el estaba fuera. Una de dos.

— ¿Tu también vas?

—Por supuesto, primito. No pensaras que te dejaré la diversión para ti solo, ¿o si?

—No, era de esperarse que te pegarías a mí como una lapa. Siempre lo haces.

—Calla, que no lo hago por ti— replicó con una sonrisa. Este es el último año que estaremos en la escuela y quiero pasarme una temporada con mis amigos ya que cuando salgamos, no podremos hacerlo. Ya sabes, la universidad y esas cosas.

—Si, si— le dijo mientras le quitaba importancia al asunto con un movimiento de su mano, mientras salía de la casa— ¿Vienes o piensas quedarte aquí?

—Ya voy. Que desesperado eres.

Ambos cruzaron el pequeño jardín delantero en completo silencio, pensando en lo que harían cuando llegasen a su destino: Esperanza. Un pueblo hermoso, de un clima un poco más frío que el que suele haber en todo el país, con todo lo que necesita un lugar para ser el sitio perfecto para ir a vacacionar.

Para su fortuna, el lugar en donde iban a quedarse, quedaba a apenas dos kilómetros del club y este era atravesado por la parte menos afluyente de un río, al cual podían ir sin problemas. Las monjas (que eran las encargadas de dirigir el la escuela) se habían esmerado en encontrar el lugar perfecto para que los jóvenes se quedaran, no solo para su diversión sino porque quedaba cerca de la casa que tenían las monjas de ese pueblo y que, supuestamente, estarían pendientes de ellos. Si, no confiaban del todo en los profesores.

Afuera de la casa, esperándolos con el auto encendido, estaba el padre de Erick, el cual los llevaría al colegio. No tenia muy buena cara porque lo habían despertado temprano en su día libre, pero igual no dijo nada que pudiese molestarlos. Cosa bastante rara en él que solía ser la persona más peleona de todo el mundo.

Llegaron al colegio a los pocos minutos y para su sorpresa no había nadie, por lo menos eso era lo que parecía. Ambos jóvenes, arrastrando sus maletas, se encaminaron hacia el comedor el cual era un espacio abierto, que estaba en medio del patio (era uno de los sitios mas concurridos a la hora del recreo o del almuerzo, por la comodidad que ofrecía el lugar, pero sobre todo, por la vista. Desde cualquier lugar en el que te sientes, puedes observar todo el patio), lleno de mesas y sillas arremolinadas en el fondo del lugar.

Al llegar, se sentaron en uno de los muros bajos que rodeaban el lugar, y colocaron sus maletas frente a ellos. Emily, curiosa por naturaleza, empezó a registrar el sitio con la mirada y en su escaneo encontró a alguien prácticamente oculto detrás de una pizarra. Al final si había alguien allí.

— ¿Hola?—dijo en un tono de voz un poco alto para que su acompañante la escuchara. Su primo solo se limitó a mirarla con cara de no entender. — ¿Hola?—repitió pero la persona seguía sin responderle.

— ¿Qué se supone que estas haciendo?—le preguntó su primo mientras la veía ponerse de pie y caminar hacia el fondo del comedor.

Ella lo ignoró y siguió caminando hacia su invitado, que por la ropa que llevaba, parecía ser una chica. Estaba sentada con las piernas sobre una de las sillas que la rodeaban, mientras escuchaba música de lo que parecía ser un reproductor de MP3.

—Hola— la saludó mientras le daba unos golpecitos en el brazo. La joven no se sobresaltó ni mucho menos, solo se limitó a quitarse uno de los auriculares y a levantar la cabeza para mirarla con cara de confusión. — ¿Hace mucho que estas aquí?

—Eh…no tanto. Vine temprano porque se suponía que saldríamos a las seis— dijo con una vocecita suave, bastante infantil, y con un deje de sueño. Emily sonrió.

— ¿De verdad pensaste eso? Recuerda en donde estamos y que nada que tenga que ver con estudiantes levantándose temprano resulta ser como debería.

—Lo tomaré en cuenta para la próxima.

—Ah, se me olvidaba. Mi nombre es Emily— le tendió la mano— Mucho gusto.

—Yo soy Elena— la chica se mostraba bastante cohibida e intimidada. Parecía ser de estas chicas que no suelen socializar mucho con las demás personas.

Ahora que lo pensaba, ella no recordaba haberla visto antes. Ella, al igual que su primo, eran bastante populares en esa escuela y solían conocer a todo el mundo: a los nerds, a los populares, a los problemáticos, a las chicas que solo pensaban en tirarse a cuanto chico les pasase por delante, a los vanidosos que se pasaban el día presumiendo de las cosas que tenían sus padres; pero a ella nunca la había visto, lo que le parecía bastante raro. Lo que si estaba claro era que la chica estaba en su ultimo año de la secundaría, porque de lo contrario, no estaría allí.

—Elena, ¿en cual área estás? No recuerdo haberte visto en ninguno…

—Estoy en el área de medicina.

— ¿Qué? ¿En serio? No lo pareces. Yo te imagino mas en el área de los empo… digo en electrónica. Si, pareces de esa área.

—Me lo han dicho— le respondió mientras bajaba la cabeza para que la otra no viera la expresión de su rostro, ocultando su cara tras su enmarañado cabello castaño oscuro.

Era bastante común que los demás alumnos (los que reparaban en ella) pensaran que estaba en esta área: la de los empollones, nerds y demás especimenes raros de la escuela.

Era rara —por lo menos eso era lo que se decía— y ella aparentaba no darle mucha importancia al asunto. Que importaba lo que dijeran los demás cuando ella sabía que no era cierto. Ella no era rara, solo incomprendida. Sus ideales, gustos, forma de ser y de actuar eran un poco diferentes a los comunes pero eso no significaba que hubiese nada malo en ella. Aunque había que admitir que, algunas veces, solía sentirse mal cuando X persona decía algo malo sobre ella.

—Emily… ¿Dónde demonios te metiste?—se escuchó a lo lejos, lo que hizo que la susodicha se diese la vuelta y saliera de detrás de la pizarra para ver a quien la llamaba. Por supuesto, era Erick que no se había encontrado divertido el hecho de que su prima lo dejara solo en medio del oscuro y solitario comedor.

—Acá estoy. No se por que haces tanto alboroto.

— ¿Qué se supone que estas haciendo aquí?—le preguntó cuando estuvo cerca de ella.

—Hablaba con…— se dio la vuelta para ver a Elena pero esta había desaparecido como por arte de magia, junto a su maleta— Desapareció. Que rara es esta niña.

— ¿De quien hablas?

—De Elena. Una chica del área de medicina que estaba aquí hasta hace unos momentos.

Erick empezó a buscar en su memoria para ver si recordaba a alguna Elena de esa área pero por más que trató, no consiguió nada. Él, que conocía a todos los alumnos de esa área (y a casi todos los de las demás áreas de su año), no recordaba haber visto u odio hablar de ninguna chica con ese nombre.

—Deja de decir tonterías. En esa área no hay ninguna Elena. Si querías escaparte y dejarme cuidando tu maleta mientras te ponías a dar vueltas por la escuela, debiste decírmelo y no ponerte a inventar excusas tontas.

—Yo no tengo necesidad de hacer eso. Además, sabes que me encanta estar contigo— le dijo mientras le guiñaba un ojo.

Él la tomó de la mano y la sacó de ahí, para llevársela hacia donde habían estado sentados al principio, mientras le decía que no era bueno estar inventándose cosas. Emily, mientras tanto, pensaba en Elena. Ella no mentía, había visto a esa chica. No había sido una mera ilusión ni un reflejo de su subconsciente. Mucho menos un fantasma, no creía en ellos. Elena era real, de eso estaba segura. Lo sentía, algo dentro de ella se lo decía.