Lizzy Kim
Titulo: Detrás de la puerta…
Fandom: La Premonición
Claim: Anne Foster
Palabras: 739 palabras
Advertencias: one-shot con un final muy malo. Quedan advertidos lol.
Notas: este drabble está basado, basicamente, en la imagen, en lo que esta me hizo sentir y “ver”. Y aunque la imagen es mucho mas clara y nitida de lo que fue en mi cabeza, es la misma puerta (aunque mi descripción de la misma sea tan vaga y pobre lol).



Una vez más estaba corriendo. Una vez más se estaba escondiendo de esa detestable persona que la perseguía y que sólo quería destruirla. Pero esta vez, a diferencia de la anterior, estaba en un lugar completamente desconocido; estaba en otro mundo.

Sus pies descalzos chocaban contra el frío suelo, sin producir sonido alguno que rompiese con la tranquilidad de la noche. Su corto cabello al igual que su vestido blanco, ondeaban libres en el viento, dándole la apariencia de un fantasma, prácticamente rompiendo con la oscuridad del lugar. Ella no podía ver u oír nada, nada salvo el sonido de su agitada respiración, pero podía sentir en su piel, destruyendo, calándose hasta sus huesos, el terror, la sed de sangre, la muerte.

La muerte la estaba persiguiendo, avanzando a pasos agigantados, y ella no podía hacer nada para evitar que la atrapase.

De pronto, como salida de la nada, una casa apareció en su campo de visión. Estaba hecha de piedra, sin ninguna decoración que destacase en ella. Al frente sólo tenía un par de puertas de madera, destruidas por el tiempo, y que estaban escasamente sostenidas a sus goznes. Con las últimas fuerzas que le quedaban, lo más rápido que pudo, se acercó al extraño lugar y, golpeando fuertemente con el hombro, abrió la puerta.

Dentro del lugar estaba oscuro como la boca de un lobo por lo que dudó que fuese una buena idea adentrarse allí. Pero al escuchar los pasos de su captor, que parecían resonar en el penetrante silencio del bosque, optó por arriesgarse y esconderse ahí dentro. De seguro ese lugar era más seguro que afuera.

Las puertas se cerraron en el mismo instante en el que ella les dio la espalda, como en una película de terror. Ahogó un grito de terror tapándose la boca con las manos, por temor de que su captor la escuchase, y se encaminó hacia una de las paredes para protegerse en la sombras. Inmediatamente puso una mano en la pared, toda la estancia se iluminó con una extraña luz que parecía salir de todos lados.

Contrario a lo que pensaba, no estaba en una casa: estaba en lo que parecía ser la entrada de la misma. A su alrededor habían montones de árboles, que por el paso del tiempo habían crecido libres, ocupando lugares que no les pertenecían. El pasto, tan alto que le acariciaba los tobillos al caminar, estaba extrañamente cálido, como si hubiese sido calentado por el sol.

La casa estaba al fondo, alta y hermosa, como si los años no hubiesen pasado y todo a su alrededor no estuviese arruinado por el despiadado paso de los años. La casa parecía refulgir, parecía ser el sol en medio de todo ese universo, y ella se sintió raramente atraída por ese lugar. Extasiada, atraída, se acercó hacia la casa. Quería tocarla, quería saber si era tan cálida como se veía. Quería saber si era real.

Cuando estaba a pocos centímetros de tocarla, la luz que había estado iluminando todo se apagó, haciendo que todo volviese a su desolado aspecto. La casa estaba en ruinas, apenas unos cuantos muros en pie. El suelo, duro y frío, no tenía ni la sombra del pasto que ella había estado pisando segundos antes. Y los altos y frondosos árboles y plantas, no mostraban el brío y resplandor de antes; ahora, apenas, eran meros esqueletos, restos de lo que fueron alguna vez.

Y en ese momento, vinieron la desolación y la tristeza a visitar a la joven, a rodearla, a torturarla y desgarrarla con sus huesudas manos. No había esperanza en ese lugar. No había nada hermoso, brillante y cálido que pudiese descongelar el frío corazón de ese mundo. No había forma de que el Hellaven fuese un lugar tan maravilloso como el que ella había visto segundos antes; como la Tierra. Y si el Hellaven no tenia esperanza, ¿por qué una insignificante terrana iba a tener esperanza de salvarse? ¿Por qué ella iba a tener tanta suerte?

Pero, pese a su razonamiento, las desgastadas puertas de madera no se abrieron en toda la noche. Y el monstruo que la perseguía no salió de algún rincón de la casa, como en aquellas películas de terror que ella tanto odiaba. A pesar de todo, a pesar del lugar en el que se encontraba, estaba segura, sintiendo arder por primera vez en mucho tiempo, la pequeña llama de la esperanza en su corazón.
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